Imagen procedente de Flickr/Ryan Somma
Hay plantas que son realmente asombrosas, que pueden dejarnos con la boquiabierta en cualquier época del año. Una de esas es el Cornus florida, una especie de árbol que produce numerosas flores, tantas, que parece que quiere esconder sus hojas tras sus pétalos.
Lo más interesante de todo no es su valor ornamental, que también, sino lo resistente que es y lo fácil que es de mantener, incluso en maceta.
¿Cuál es su origen y sus características?
Es un magnífico árbol (a veces arbusto) caducifolio originario del este de América del Norte, desde Maine hasta Florida en los Estados Unidos, y de México oriental. Se le conoce como cornejo florido o sanguiñuelo florido. Fue descrito Carlos Linneo y publicado en Species Plantarum en el año 1753.
Si hablamos de sus características, crece a buen ritmo hasta alcanzar una altura comprendida entre los 5 y los 10 metros. Su copa suele ser ancha, de unos 3-6 metros, con un grosor de tronco de hasta 30cm. Sus hojas crecen de manera opuesta, y son simples de 6 a 13cm de largo por hasta 6cm de ancho. Por lo general, estas son verdes, pero en otoño se vuelven rojizas antes de caer.
Las flores, que son bisexuales y brotan en primavera (hacia el mes de abril en el hemisferio norte) se agrupan en umbelas muy densas, de alrededor de 20 flores compuestas por cuatro brácteas (hojas modificadas, que suelen llamarse erróneamente pétalos) de color blanco.
El fruto es un racimo de unas diez drupas, que miden 10-15mm de largo. Maduran a finales del verano, adquiriendo un color rojizo. Son comestibles para muchas aves.
¿Qué cuidados necesita para vivir?

Para poder disfrutar de esta belleza en el jardín o en el patio es muy importante tener en cuenta que puede estar tanto al sol como en semisombra, pero si el clima es más bien cálido requerirá protección contra el astro rey ya que de lo contrario sus hojas podrían quemarse.
No tiene raíces invasivas, pero como su copa es ancha es aconsejable plantarlo como mínimo de unos 4 metros de muros, paredes y de otras plantas que sean altas, en tierras ácidas y bien drenadas. Así, el Cornus florida crecerá con total libertad y tú podrás contemplarlo en todo su esplendor a medida que vaya creciendo.
El riego tiene que ser moderado. No resiste la sequía, pero tampoco el encharcamiento. Por lo que, en principio, con unos 4 riegos a la semana en verano y unas 2/semana el resto del año, estará bien. Usa agua de lluvia o sin cal.
Por último, decir que se multiplica por semillas en primavera, que germinan en unas tres semanas siempre que se siembren en un semillero en el exterior. Resiste heladas de hasta los -18ºC.