Cercis siliquastrum

Flores de Cercis siliquastrum

El Cercis siliquastrum es un árbol magnífico. Su elegancia hace que cualquier jardín, independientemente de lo pequeño o grande que sea, se vea mucho más embellecido, sobretodo en primavera cuando brotan sus flores. Pero además, proporciona una sombra muy agradable, algo que sin duda se agradece en verano.

Si hablamos de su mantenimiento, no es muy exigente. De hecho, cualquier persona que quiera una planta fácil y preciosa, y que viva en un lugar con clima templado, podrá disfrutar de esta belleza.

¿Cuál es el origen y las características del Cercis siliquastrum?

Cercis siliquastrum
Imagen procedente de Wikimedia/Batsv

Se trata de un árbol caducifolio llamado árbol del amor, árbol de Judas, ciclamor o algarrobo loco nativo del norte de la Región Mediterránea, en concreto desde Francia hasta Oriente Próximo. Por lo general, no crece más de 6 metros de altura, pero puede llegar a los 15 metros. El tronco se desarrolla casi siempre ligeramente torcido, incluso tortuoso a medida que envejece.

Las hojas son redondeadas, simples y alternas, de color verde claro en el haz y algo glauco en el envés. Estas miden de 7 a 12 centímetros de longitud, y brotan después de las flores, cuando la primavera ya se ha establecido. Dichas flores son hermafroditas, de color rosa-lila o a veces blanco, de 1 a 2 centímetros de longitud, y se agrupan en racimos. El fruto es una legumbre de unos 6 a 10 centímetros que contiene semillas pequeñas, pardas y oblongas.

¿Qué usos se le da?

Hojas del Cercis siliquastrum
Imagen procedente de Wikimedia/Batsv

Es una planta preciosa, que se utiliza mucho en jardinería ornamental. Como ejemplar aislado o en grupos, es un árbol que dará muchas alegrías a aquel que se haga con uno.

Pero hay que decir también que las hojas se pueden consumir como verdura, en ensaladas por ejemplo. Asimismo, los frutos se utilizan como astringentes, y la corteza para tratar el dolor de cabeza y los catarros.

¿Cuáles son los cuidados del árbol del amor?

Cercis siliquatrum en flor
Imagen procedente de Wikimedia/Amada44

Es una especie muy interesante tanto su por alto valor decorativo como por lo poco exigente que es. Puede estar tanto al sol como en semisombra, y mientras reciba riegos de moderados a frecuentes a lo largo de todo el año, estará perfecto.

Permite su cultivo en maceta, al tolerar bastante bien la poda, así que si quieres tenerlo ahí no dudes en rellenar el recipiente con sustrato universal para plantas, y en podarlo a finales de invierno para recortar sus ramas y controlar, así su crecimiento.

Durante toda la temporada vegetativa, es decir, desde primavera hasta finales del verano, es muy recomendable abonarlo con abonos como el guano, el mantillo o el compost. Así, además, no solo nutrirás la tierra en la que crece, sino también fortalecerás su sistema de defensas.

Se multiplica con facilidad por semillas en primavera u otoño. Para ello solo tienes que introducirlas un segundo en un vaso con agua hirviendo con la ayuda de un colador, e inmediatamente después en otro vaso con agua a temperatura ambiente, donde estarán 24 horas. Pasado ese tiempo, siémbralas en macetas o, mejor, en bandejas de semillero, y espolvorea un poco de cobre para que los hongos no las dañe (tienes más información sobre los hongos de semillero aquí). Colócalas en semisombra y mantén el sustrato siempre húmedo pero no encharcado, y ya verás como germinan en unos 15 días 😉 .

Para acabar, debes saber que resiste bien las heladas de hasta los -10ºC, pero eso sí, no puede vivir en climas donde la temperatura no baja nunca de los 0 grados. Al ser un caducifolio de clima templado, necesita pasar frío durante el invierno para reposar.

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