Albizia julibrissin

Hojas de Albizia julibrissin

La Albizia julibrissin es uno de los árboles ornamentales que más se cultivan en las regiones de clima templado-cálido. Su copa, al ser abierta, da una agradable sombra con el tiempo, algo que sin duda es de agradecer pues nos ayuda a soportar mejor el calor del verano. Además, aunque puede alcanzar una altura interesante, su tronco no se engrosa demasiado, por lo que resulta ideal para jardines pequeños o medianos.

Su mantenimiento no es complicado; de hecho, no suele tener problemas de plagas ni de enfermedades, y es capaz de resistir períodos -cortos, eso sí- de sequía.

¿Cuál es el origen y las características de la Albizia julibrissin?

Albizia julibrissin

Imagen procedente de Flickr/David Illig

La Albizia julibrissin, conocida como árbol de la seda, acacia de flores sedosas (no confundir con los árboles del género Acacia, pues son diferentes), o acacia de Constantinopla, es una especie originaria del sureste y este de Asia, concretamente desde el este de Irán hasta China y Corea. Fue descrita por Antonio Durazzini y publicado en »Magazzino toscano» en el año 1772.

Se trata de un árbol caducifolio, cuya altura máxima es de 15 metros. Desarrolla una copa amplia y ancha, compuesta por ramas finas de las que surgen hojas bipinnadas de 20 a 45cm de largo por 12 a 25cm de ancho, divididas en 6 a 12 pares de pinnas o foliolos, los cuales son de color verde, o marrón oscuro en la variedad Albizia julibrissin ‘Summer chocolate’. El tronco es más o menos recto, con la corteza de color gris oscuro tornándose color verdoso a medida que envejece.

Florece en primavera. Las flores se agrupan en panículas terminales, de color rosado. El fruto es una legumbre de unos 15cm de largo por 3cm de ancho, que contiene semillas ovoides, duras, de color marrón oscuro, que maduran hacia mediados/finales del verano.

¿Qué usos tiene?

Las flores de la Albizia julibrissin son rosadas

La Albizia julibrissin es una planta muy decorativa y fácil de cuidar, por lo que su uso más extendido es precisamente el ornamental. Pero es interesante saber que también se utiliza como medicinal: la corteza de su tronco tiene propiedades antihelmínticas, es decir, antiparasitarias, y además sirve para curar heridas.

Si tienes ganado, puedes darles las semillas, ya que son comestibles para ellos. Y por último, las flores son ricas en néctar, que atraerán a las abejas.

¿Cuáles son los cuidados de la acacia de Constantinopla?

Albizia julibrissin Summer chocolate

Imagen procedente de Wikimedia/David J. Stang

No son muy complicados. Para que esté bien, necesita estar a pleno sol, recibir agua unas 2-3 veces por semana (menos durante el otoño-invierno), y si se abona regularmente durante la primavera y el verano seguro que crecerá con mucha salud y fuerza. Para ello puedes usar cualquier tipo de abono, siendo más recomendable los orgánicos (guano, compost, de algas,…) especialmente si quieres aprovechar sus beneficios.

Si hablamos del suelo, no es exigente. Te puedo decir que he visto ejemplares plantados en tierra alcalina, con no demasiado buen drenaje y algo pobre en nutrientes, y estaban bastante bien. Así que no te has de preocupar por eso  . De todas formas, puedes cultivarla en maceta con sustrato universal, e incluso como bonsái en akadama aunque no es raro que no florezca en esas condiciones o que lo haga poco.

No necesita poda, pero evidentemente si la tienes en recipiente es recomendable ir podándola de vez en cuando, a finales de invierno, con el fin de controlar su crecimiento.

Con respecto a plagas y enfermedades, has de saber que no tiene ninguna destacable. Quizás alguna cochinilla, pero nada serio. Puedes tratarla con tierra de diatomeas, que es un insecticida natural de gran eficacia, pero no es imprescindible.

Albizia julibrissin joven

Imagen procedente de Wikimedia/Philmarin

Para conseguir nuevos ejemplares se siembran sus semillas en primavera u otoño, sometiéndolas primero a un tratamiento pregerminativo conocido como choque térmico. Consiste en introducirlas en un vaso con agua hirviendo durante un segundo, e inmediatamente después 24 horas en otro vaso con agua a temperatura ambiente. Pasado ese tiempo, se siembran en macetas o cualquier otro semillero en el exterior, en semisombra, para que germinen en unas dos o tres semanas máximo.

Por lo demás, resiste heladas de hasta los -18ºC, pero en cambio no podría vivir en climas donde la temperatura no bajase nunca de los 0 grados.