Acer rubrum

Vista del Acer rubrum
Imagen procedente de Wikimedia/Bmerva

El Acer rubrum es una especie de árbol caducifolio que podemos cultivar en las regiones templadas más cálidas; es decir, en zonas donde las cuatro estaciones están muy bien diferenciadas, pero donde las temperaturas máximas pueden ser bastante altas y las mínimas no demasiado bajas.

Se trata de una planta que se mantiene verde buena parte del año, pero en otoño cambia a un espectacular color rojo que, sin duda, embellece el lugar donde esté creciendo.

¿Cuál es el origen y las características del Acer rubrum?

El arce rojo, como se le conoce en lenguaje popular, es un árbol que crece de forma natural desde Canadá hasta México. Crece entorno a los 20 y 30 metros, si bien en hábitat puede llegar a los 40 metros. Su esperanza de vida es de 100-200 años, siempre que se den las condiciones adecuadas.

Sus hojas son palmadas, de color verde, y tienen entre 3-5 lóbulos con el margen irregularmente dentado. Miden sobre los 5 a 10 centímetros, y son opuestas. Con la bajada otoñal de las temperaturas, se vuelven rojizas antes de caer.

Las flores son femeninas o masculinas, y pueden aparecer en ejemplares separados cuando los árboles son jóvenes, o en el mismo a finales del invierno o principios de primavera. Las primeras están compuestas por 5 pétalos y sépalos que aparecen en grupos; y las segundas son solo estambres amarillos.

El fruto es una disámara (sámara doble) rojiza, marronácea o amarilla, que mide entre 15 y 25 milímetros de largo. Madura a finales de primavera o comienzos del verano.

¿Qué usos se le da?

El arce rojo es un espléndido árbol para plantar en un jardín. No solo porque se pone precioso en otoño, sino también por la sombra que da. Además, podrás plantar otras plantas debajo de él, ya que no tendrás problemas con sus raíces (cosa que sí ocurriría si quisieras plantar algo debajo de una higuera, pino o eucalipto).

Se han creado numerosos cultivares, como por ejemplo:

  • October Glory
  • Red Sunset
  • Fireburst
  • Florida Flame
  • Gulf Ember

Estos tres últimos son especialmente interesantes para los climas templado-cálidos, ya que soportan mejor el calor.

Sin embargo, aparte de usarse como ornamental, también es uno de los arces a los que se le extrae la savia para producir jarabe de arce, aunque dicen que tiene un sabor menos dulce que la del Acer saccharum.

¿Cuáles son los cuidados que hay que darle al Acer rubrum?

Los frutos del arce rojo son bisámaras
Imagen procedente de Wikimedia/Fredlyfish4

El arce rojo se adapta a un amplio rango de condiciones, pudiendo crecer en climas con heladas fuertes o débiles, y con temperaturas suaves todo el año. Incluso tolera una amplia variedad de suelos, aunque en los alcalinos es común que tenga clorosis como consecuencia de la falta de hierro.

Pero lo que sí que necesita es que se plante en el exterior, puesto que no sobreviviría mucho tiempo dentro de casa. Asimismo, debido a su tamaño no es buena idea cultivarlo en maceta siempre, a menos que se trabaje como bonsái.

Hoja de arce rojo
Imagen procedente de Wikimedia/Willow

Si hablamos del riego, es muy recomendable regarlo de forma más o menos frecuente en verano, sobre todo si este es especialmente cálido y seco. También se debe de abonar en primavera y verano, con cualquier abono de origen orgánico, como el compost.

Las raíces, como hemos comentado antes, no son muy invasivas. Ahora bien, eso no significa que pueda plantarse a escasos centímetros de la pared. Con el fin de que crezca en condiciones, no aconsejo plantarlo a una distancia inferior de 5 metros de otros árboles ni de tuberías.

Resiste las temperaturas de hasta los -18ºC.

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